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viernes, 12 de septiembre de 2014

La Sala Calvet y el primer partido del club

La Sala Calvet, un reputado gimnasio de la Ciudad Vieja, se convitió en el embrión del actual Deportivo de La Coruña gracias al reto propuesto por diferentes miembros del centro

El primer escudo utilizado por la Sala Calvet para representar al Club Deportivo formado en 1906 para competir en partidos de fútbol contenía las letras que correspondían al nombre del gimnasio
Escudo del Deportivo en 1906
La ciudad contaba con apenas 45.000 habitantes y la vida transcurría con la agitación habitual en el casco antiguo. Los coruñeses que caminaban por la calle de La Galera, en plena Ciudad Vieja de la capital herculina, no podían imaginar, a principios del siglo XX, que el prestigioso gimnasio situado en aquel lugar daría pie a la fundación de uno de los grandes símbolos de A Coruña.

Un nuevo deporte, conocido como 'football' en tierras británicas, había comenzado a calar en nuestra ciudad. José María Abalo, un joven coruñés que había estudiado en Londres, se convierte en uno de los introductores de esta nueva modalidad y promueve la creación en un club dedicado específicamente a esta disciplina deportiva: el Corunna F. C, fundado en 1904.

Algunos integrantes del Corunna eran miembros, además, del reconido centro deportivo de La Galera: la Sala Calvet, donde se practicaban diversas especialidades como la esgrima, el remo y la halterofilia. En un ambiente compititivo y enfocado a la superación individual, no tardó en surgir el desafío de organizar un enfrentamiento entre el Corunna, que ya había jugado numerosos partidos, y el grupo de gimnastas interesado en el fútbol.

Los primeros partidos de fútbol formales y organizados en A Coruña tuvieron lugar durante los primeros años del siglo XX en la Plaza de Toros de la ciudad
La Plaza de Toros a principios del siglo XX. Fuente: Pharum Brigantium

Los dos conjuntos, Corunna F.C y Deportivo de la Sala Calvet, se vieron las caras en la Plaza de Toros a finales de 1906. El desenlace resultó inesperado: los futbolistas del Corunna, en teoría más experimentados, cayeron por 2-1 en aquel encuentro y no pasaron del empate a un gol en la revancha.

Quién sabe si aquel reto afrontado con éxito insufló un ánimo determinante para el desarrollo del club deportivista. En principio surgió una enorme rivalidad entre ambas formaciones, con muchos protagonistas de los que se hablará aquí mismo en otra ocasión para definir mejor a este Deportivo que ganó, de esta forma, el primer partido que disputó en toda su historia.






martes, 29 de abril de 2014

Fernández Florez y la rivalidad coruñesa

El escritor coruñés Wenceslao Fernández Flórez describió la intensa rivalidad que existía a principios del siglo pasado entre el Real Club Deportivo y el Real Club Coruña en un artículo publicado en el diario ABC

La historia de los orígenes del fútbol en la ciudad de A Coruña sería completamente distinta sin la participación de personajes como José María Abalo, que impulsó la creación del primer equipo de fútbol de la capital herculina, y Federico Fernández-Amor Calvet, director del prestigioso gimnasio que sirvió como embrión del actual Real Club Deportivo. De ellos se hablará largo y tendido en futuros posts. Pero me gustaría mencionar, en esta ocasión, a una figura destacada del periodismo y la literatura en el siglo pasado: Wenceslao Fernández Flórez. Hoy se cumpen 50 años de la muerte de este escritor coruñés.

Fernández Flórez inició su carrera en la prensa escrita a principios del siglo XX, y vivió de cerca la intensa rivalidad que surgió entre el Coruña y Deportivo. A finales de los años 40, en un artículo publicado en el diario ABC, describió así la enemistad que llegó a existir entre ambos clubes:

En España, el fútbol tuvo su aurora en Vizcaya y en Galicia. Lo trajeron los marinos británicos y los muchachos que iban a educarse a Inglaterra. Pronto fue pasión. Como en todas partes. Casi en mi adolescencia, el Club Coruña y el Club Deportivo escindieron la opinión de la capital gallega en antagonismos irreductibles tan hondos como ni antes ni después se conocieron. 

El vecino más entusiasta del Deportivo se llamaba Pelletier y era dueño de la mejor confitería de la ciudad. El partidario más ardiente del Coruña se apellidaba Vinós y era suya la más elegante camisería. Ambos, dos hombres de corrección impecable. 

Desde que sus preferencias los significaron, ningún "coruñista" volvió a probar los exquisitos pasteles de Pelletier. Vanamente se renovaban las tentaciones de aquel escaparate de la Calle Real, porque hasta una simple mirada a ellos ponía amargura en el alma y en el paladar de los discrepantes. 

Y para siempre jamás renunciaron los "deportivistas" a las embellecedoras corbatas, a los impresionantes bastones, a los gabanes ingleses que, en otro techo de la misma calle, convertían la muestra de Vinós en una seducción deslumbradora.

El Deportivo, por entonces, se consideraba un club abierto a todos los grupos sociales, mientras que el Real Club Coruña aparecía vinculado a las clases más acomodadas de la ciudad. Existen numerosas historias relacionadas con esta rivalidad, como el cisma que provocó la existencia de dos "Deportivos" entre 1914 y 1918. Pero tales acontecimientos merecen un capítulo aparte en el blog.