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jueves, 26 de febrero de 2015

El Fabril, un modesto club que impulsaba futuras estrellas

Muchos deportivistas se han preguntado en alguna ocasión por qué al Deportivo B se le llama Fabril de manera extraoficial en todos los ámbitos. La historia invita a conocer a un humilde club que nació hace más de cien años y que se relacionó muy pronto con el primer equipo de la ciudad

El coruñés Luis Suárez, único español que ha logrado el balón de oro, se formó en los años 50 y jugó en el Fabril en calidad de cedido
Luis Suárez asciende a Tercera con la camiseta azulgrana del Fabril
El dueño de una fábrica téxtil de Cuatro Caminos, zona emblemática para los seguidores del Real Club Deportivo, tuvo la iniciativa de fundar un club que sería conocido como Fabril Sociedad Deportiva. Ocurrió en 1914, año en que se produce una escisión en el conjunto deportivista.

Los jugadores de la nueva escuadra coruñesa saltarían al campo con una camiseta que alternaba, en sentido vertical, rayas granates y azules y un patalón azul. Uno de los primeros integrantes del modesto Fabril fue el excelente goleador Ramón González, que fichó por el Deportivo en 1917, participó en la exitosa Olimpiada de Amberes y formó parte de la selección gallega que disputó diversos amistosos en los años 20.

El fútbol amateur despuntaba en Galicia y el joven cuadro fabrilista poseía una cantera a tener en cuenta para el primer equipo de la capital herculina. Daniel Chaver presidía al Deportivo en 1948, cuando los hermanos Vidal firmaron un contrato por el que los blanquiazules cederían jugadores al Fabril y contribuirían a su estabilidad económica.

Luis Suárez, que había debutado en el Juvenil a los 15 años, lidera a los fabrilistas a principios de la década de 1950. La escuadra azulgrana se convirtió, por entonces, en el primer equipo de la ciudad en proclamarse campeón gallego de aficionados. En 1954, con el futuro balón de oro en sus filas, el Fabril asciende a Tercera División.

La directiva del Deportivo propone la fusión del Juvenil y del Fabril a finales de los años 50, debido a las enormes dificultades económicas de unos y otros. La idea no fraguó, ya que prevalecieron los intereses particulares de cada club.

Las situación da un vuelco en 1960, cuando los fabrilistas, precisamente, derrotan al Juvenil y lo huden en Regional. Las gestiones conducen a la organización del Fabril Deportivo, que se constituiría como filial deportivista. Las jóvenes promesas visten la elástica blanquiazul y despegan hasta jugar la promoción de ascenso a Segunda División en la temporada 1963-64.

Cinco años después, el Fabril debuta en el torneo de Copa y Arsenio Iglesias se estrena como entrenador. Entre los hombres que ocuparon el banquillo fabrilista destaca Luis Rodríguez Vaz, que cubre el puesto durante una década y tutela el crecimiento de Fran y José Ramón.

El primer ascenso del filial deportivista a Segunda División B se produjo en 1991 de la mano del técnico Paco Melo, aunque no logró mantener la categoría.

El 1993, el Fabril se convierte, en términos federativos, en el Real Club Deportivo de La Coruña B, sinónimo de ilusión, paciencia, esperanza y esfuerzo.



lunes, 8 de diciembre de 2014

El Deportivo Auténtico, la escisión de una plantilla rebelde

Un derbi local vivido con pasión desbordante por parte de la afición coruñesa provocó conflictos en el seno de los clubes protagonistas. La directiva del Real Club Deportivo vetó los partidos contra el Real Club Coruña, pero algunos jugadores formaron un nuevo equipo en 1914

Integrantes del Deportivo de La Coruña sobre el campo del viejo Riazor en 1914

La hostilidad competitiva se confundía con una fiesta del fútbol. Una rivalidad, ya por entonces, mal entendida. Dos aficiones que se miraban con recelo en una misma ciudad. Dos equipos que pugnaban por la supremacía del fútbol herculino en pleno auge de este deporte.

El pique con algunos miembros del Coruña derivó, a principios del siglo XX, en el primer partido disputado por los socios de la Sala Calvet que decidieron formar una sección dedicada exclusivamente al 'football'. Así nació el conjunto que pronto sería conocido como Real Club Deportivo.

Una pasión convertida en enemistad

El orgullo continuó en juego cuando coruñistas y deportivistas se veían las caras. Adrenalina a tope para derrotar al eterno rival. Pasión fuera de control y conflictos que excedían el aspecto deportivo de aquellos encuentros.

El Deportivo adopta medidas tajantes debido al desorden que provocaban los derbis locales entre los dos principales clubes de la capital: la directiva deportivista se niega a jugar contra el Real Club Coruña después de los problemas surgidos durante el Campeonato Provincial de 1911.

Los jugadores del Deportivo, hastiados por la escasa actividad competitiva del club, prepararon un encuentro en Monelos (donde los coruñistas actuaban como locales) para reeditar el derbi herculino. Los dirigentes blanquiazules se opusieron a la celebración de aquel partido, pero la plantilla deportivista se mantuvo firme en su posición y se organizó bajo el nombre de Deportivo Auténtico.

Los protagonistas del nuevo equipo formado en 1914 son Charry, Manolito, Faustino, Pisos, Cabrera, Fito, Méndez, Caramés, Serapio, Siso y Angelito. Poco después se incorporan otros como Potela, Budén, Borrazás y Mella.

Ambos clubes, Real Club Deportivo (en el cual permanecían fundamentalmente los mandatarios) y Deportivo Auténtico (compuesto por los futbolistas que se rebelaron ante la cúpula de la entidad) coexistieron durante cuatro años.

Los dos "Deportivos" se unen de nuevo a principios de 1918. El Real Club Coruña no superó la difícil etapa de profesionalización de las instituciones dedicadas al fútbol, y el Deportivo, después de numerosos cambios, se consolidó como primer equipo de la capital coruñesa.

Fútbol sin violentos ni sibaritas

Los dirigentes del aquel joven RCD no podían imaginar, probablemente, que un siglo después los aficionados reclamarían su derecho a insultar como algo consustancial a la pasión deportiva. Y que la impresión de muchos fieles seguidores de clubes de la Liga Española de Fútbol es que no existe un término medio entre realizar cánticos ofensivos y presenciar en silencio un partido.

Un sector numeroso de cualquier hinchada no concibe la competición sin gritos contra otros espectadores o sin menosprecios a clubes rivales y a otras ciudades, como si el respeto fuese incompatible con la opción de dedicarse simplemente a alentar a un equipo, aplaudir jugadas excepcionales y gritar un gol con toda la rabia del mundo.




martes, 29 de abril de 2014

Fernández Florez y la rivalidad coruñesa

El escritor coruñés Wenceslao Fernández Flórez describió la intensa rivalidad que existía a principios del siglo pasado entre el Real Club Deportivo y el Real Club Coruña en un artículo publicado en el diario ABC

La historia de los orígenes del fútbol en la ciudad de A Coruña sería completamente distinta sin la participación de personajes como José María Abalo, que impulsó la creación del primer equipo de fútbol de la capital herculina, y Federico Fernández-Amor Calvet, director del prestigioso gimnasio que sirvió como embrión del actual Real Club Deportivo. De ellos se hablará largo y tendido en futuros posts. Pero me gustaría mencionar, en esta ocasión, a una figura destacada del periodismo y la literatura en el siglo pasado: Wenceslao Fernández Flórez. Hoy se cumpen 50 años de la muerte de este escritor coruñés.

Fernández Flórez inició su carrera en la prensa escrita a principios del siglo XX, y vivió de cerca la intensa rivalidad que surgió entre el Coruña y Deportivo. A finales de los años 40, en un artículo publicado en el diario ABC, describió así la enemistad que llegó a existir entre ambos clubes:

En España, el fútbol tuvo su aurora en Vizcaya y en Galicia. Lo trajeron los marinos británicos y los muchachos que iban a educarse a Inglaterra. Pronto fue pasión. Como en todas partes. Casi en mi adolescencia, el Club Coruña y el Club Deportivo escindieron la opinión de la capital gallega en antagonismos irreductibles tan hondos como ni antes ni después se conocieron. 

El vecino más entusiasta del Deportivo se llamaba Pelletier y era dueño de la mejor confitería de la ciudad. El partidario más ardiente del Coruña se apellidaba Vinós y era suya la más elegante camisería. Ambos, dos hombres de corrección impecable. 

Desde que sus preferencias los significaron, ningún "coruñista" volvió a probar los exquisitos pasteles de Pelletier. Vanamente se renovaban las tentaciones de aquel escaparate de la Calle Real, porque hasta una simple mirada a ellos ponía amargura en el alma y en el paladar de los discrepantes. 

Y para siempre jamás renunciaron los "deportivistas" a las embellecedoras corbatas, a los impresionantes bastones, a los gabanes ingleses que, en otro techo de la misma calle, convertían la muestra de Vinós en una seducción deslumbradora.

El Deportivo, por entonces, se consideraba un club abierto a todos los grupos sociales, mientras que el Real Club Coruña aparecía vinculado a las clases más acomodadas de la ciudad. Existen numerosas historias relacionadas con esta rivalidad, como el cisma que provocó la existencia de dos "Deportivos" entre 1914 y 1918. Pero tales acontecimientos merecen un capítulo aparte en el blog.