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viernes, 26 de junio de 2015

Los 'Zamoras' de la meta deportivista

El Deportivo ha dispuesto de grandes porteros desde su fundación. Todos ellos merecen una dedicatoria, pero sólo cuatro consiguieron ser los guardametas menos goleados de Primera División durante su estancia en A Coruña. Por ese motivo, dos de ellos recibieron el trofeo Zamora que otorga el diaro Marca desde 1959

JUAN ACUÑA, EL DUEÑO DEL ÁREA

Juan Acuña defendió la meta del Deportivo durante casi dos décadas y logró en cuatro ocasiones proclamarse portero menos goleado de Primera División
Juan Acuña despeja un balón en una valiente salida
El mítico 'Xanetas' nunca dejará de recibir menciones y homenajes. Es sencillo averiguar los motivos de tanto halago a un hombre clave en la historia del Deportivo. Acuña debutó con el club herculino cuando apenas tenía 15 años de edad, y defendió la portería coruñesa el año del primer ascenso a la División de Honor, en 1941. Las dos temporadas siguientes se convirtió en el portero menos goleado de la categoría, lo que le llevó a debutar con la selección española sustituyendo a Martorell en un partido contra Suiza. De nuevo tuvo el honor de ser el meta menos batido en la temporada en las temporadas 49-50 (año del primer subcampeonato) y 50-51, cuando firma su mejor contrato con el club gallego y pasa a cobrar un sueldo de 2.500 pesetas mensuales. Sin embargo, durante toda su trayectoria arrastra problemas en un hombro debido a una lesión producida en 1940 tras tropezar con otro jugador en una de sus espectaculares salidas. A ello había que unir sus preocupantes aumentos de peso, que le obligaron a retirarse de forma prematura. Se cuenta que su liderazgo llegaba hasta tal punto que arengaba a sus compañeros gritándoles: "meted un gol, que yo me encargo del resto", y que Ricardo Zamora le nombró su sucesor tras un homenaje a Ramón González. Acuña abandonó el fútbol en 1955 y se convirtió en un trabajador más de la Refinería.

JUAN IGNACIO OTERO, LA MURALLA VERSÁTIL

Juan Ignacio Otero fue el portero menos goleado de Primera División en 1955, cuando defendía la portería coruñesa
El meta Juan Ignacio Otero
Este futbolista coruñés se formó en el Liceo de Monelos y el Sporting Ciudad antes de pasar a las categorías inferiores del Deportivo. En la temporada 1952-1953 alternó el puesto de guardameta titular con Acuña, que comenzaba su declive, y más tarde competiría con Lestón por ganarse el puesto. Otero fue el portero menos goleado de Primera División en 1954. En 1955 participa en la primera victoria coruñesa en el Teresa Herrera, y en octubre de ese mismo año cuaja una enorme actuación en el 1-2 endosado al Real Madrid en su estadio, algo que tardaría décadas en repetirse. Juan Ignacio Otero militó también en el Betis y en el Granada, y tuvo tiempo de demostrar el completo deportista que era al proclamarse subcampeón de España de natación.

PACO LIAÑO, EL PROTAGONISTA DE UN RÉCORD

El cántabro Francisco Liaño es mejor 'Zamora' de la historia del fútbol español al haber recibido sólo 18 goles en los 38 partidos de la Liga 1993-1994 en la que el Dépor perdió el liderato en la jornada final
Liaño coloca la barrera durante un partido del Dépor
La llegada del cántabro a Riazor se produjo por la necesidad de cubrir la baja del lesionado Canales. Liaño, formado en la cantera del Racing de Santander, fue el portero menos goleado de Segunda División con el Sestao antes de recalar en el Deportivo. En su primera temporada en el club fue el cancerbero que más minutos estuvo sobre el campo, pero tuvo que disputarse el puesto con el vizcaíno Josu y con el propio Canales. El albaceteño, un excepcional portero que se había criado en la cantera del Real Madrid, sufrió nuevos contratiempos (un accidente de tráfico, una rotura de ligamentos...) y se mantuvo siempre a la sombra de Liaño. En la temporada 1992-1993, cuando el cuadro blanquiazul despunta como conjunto capaz de plantar cara a los todopoderosos, Liaño se pierde sólo un encuentro y comparte el trofeo Zamora con Santi Cañizares, que entonces defendía la portería del Celta. No obstante, el resultado de la temporada siguiente sería asombroso; en colaboración con un entramado defensivo compuesto por los laterales Nanco y López Rekarte, los centrales Ribera y Voro y el serbio Djukic de líbero, Paco Liaño encaja sólo 18 goles en 38 partidos de Liga y es, de calle, el portero que menos tantos recibe. Un récord todavía imbatido. Más adelante participaría como titular indiscutible en los dos primeros títulos del Dépor: la Copa del Rey y la Supercopa, ambos logrados en 1995.

JAQUES SONGO'O, AGILIDAD Y CARISMA

Jaques Songo'o consiguió el trofeo Zamora con el RCD y fue el portero titular de la temporada en que los blanquiazules consiguieron la Liga
Songo'o realiza un saque de puerta
El franco-camerunés aterrizó en A Coruña en 1996 como un veterano arquero de 32 años conocido en la liga gala y al que algunos recordaban, quizás, por los seis goles que recibió en un partido del Mundial de EE.UU. '94. Muchos no entendieron su fichaje, ya que se había concretado la incorporación de Petr Kouba, quien destacó ese año con la selección checa que había llegado a la final de la Eurocopa. Además, Canales formaba aún parte de la plantilla y se oían elogios hacia el fabrilista Dani Mallo. Sin embargo, Songo'o se vio beneficiado por su condición de comunitario y obtuvo la titularidad de inmediato. El trofeo Zamora cayó en sus manos en su primera temporada en España. Dotado de unos reflejos despampanantes, su espectacularidad acabó por encandilar a la grada. Pero el camerunés fue, ante todo, el portero del año en que el Dépor ganó la Liga. A trece jornadas de la consecución del campeonato, Songo'o cabeceó al fondo de la red un córner botado en un partido que se jugaba en Soria, pero el colegiado anuló el tanto por una inexistente falta en ataque. Se trataba de un encuentro importante que remató con la victoria por la mínima del Numancia, aunque los blanquiazules conservaron la primera plaza hasta el final.



jueves, 14 de mayo de 2015

Arsenio, Pahíño y Luis Suárez: cracks gallegos en la delantera herculina

Los aficionados blanquiazules disfrutaron fugazmente de una delantera en la que aparecían tres nombres muy relevantes que mantuvieron una relación distinta con el Deportivo de La Coruña: Arsenio Iglesias, Pahíño y Luis Suárez, figuras formadas en campos gallegos

El arteixán Arsenio Iglesias debuta como atacante del Deportivo de La Coruña en 1951 y permanece en la entidad gallega hasta el año 1957.
Arsenio entrena con el Deportivo en Riazor
Arsenio Iglesias debutó en Les Corts, el antiguo campo del Fútbol Club Barcelona. Se jugaba la octava jornada de la temporada 1951-1952 y el joven delantero de Arteixo aún no había cumplido 21 años cuando realizó el largo viaje por carretera hacia la capital catalana para disfrutar de su primer partido en la División de Honor.

La responsabilidad de ocupar uno de los puestos de ataque un año después de que la Orquesta Canaro protagonizase grandes actuaciones y la mayor goleada del Deportivo en la máxima categoría producía una ilusión especial.

Los coruñeses caían por seis goles a cero cuando Arsenio marcó el tanto del honor. El carácter reservado y modesto del canterano provocó alguna broma en el vestuario debido a la tímida reacción de Arsenio después de introducir el balón en la portería. Así surgió la falsa leyenda que afirma que el de Arteixo se disculpó ante el guardameta culé Ramallets.

Un par de temporadas más tarde, el club herculino aumentó su potencial ofensivo con la llegada del delantero centro Pahíño, que se había criado en Vigo y había logrado el trofeo Pichichi con el Celta y el Real Madrid. Una incorporación que garantizaba pegada y poderío en el área rival. El Deportivo disponía así de un rematador con puntería, experiencia y olfato.

Pahíño buscó una salida cuando el Real Madrid se hizo con los servicios de Alfredo Di Stéfano y decidió regresar a su Galicia natal. En A Coruña permaneció tres campañas en las que mantuvo, además, su participación en encuentros internacionales con la selección española. Durante aquellos años alcanzó el récord de 46 goles en Primera División con el Real Club Deportivo. Trascurrieron cuatro décadas hasta que Bebeto superó aquella cifra.

El principal titular del semanario Riazor refleja la importancia de la incorporación del goleador Pahíño a la plantilla del Deportivo de La Coruña en 1953
El semanario Riazor resaltó la llegada del goleador Pahíño

Arsenio y Pahíño formaban parte de la plantilla blanquiazul en 1955, año en que el Deportivo debuta en el Teresa Herrera y derrota al Athletic Club de Bilbao por 2-1 con dos chicarros anotados por el delantero vigués. Sin embargo, el siguiente campeonato liguero, que coincidiría con las bodas de oro del club, comenzó mal para el conjunto coruñés.

El mítico Rodrigo García Vizoso, portero del Deportivo durante la primera temporada de Liga y a principios de los años 30, un personaje fundamental en la preparación y el aprendizaje de futuras estrellas deportivistas, dimitó como técnico a falta de 12 jornadas para completar el torneo de la regularidad. Pahíño compaginó entonces las tareas de jugador y entrenador, pero surgieron diversos roces con otros miembros de la plantilla. El vasco Ángel Zubieta, otro veterano delantero que cerró en A Coruña su trayectoria, se encargó finalmente de dirigir al equipo. El Deportivo continuó en Primera División y Pahíño puso punto y final a su etapa herculina.

Un año después, la entidad coruñesa desciende a la categoría de plata y el Sevilla adquiere a Arsenio Iglesias. El delantero arteixán disputa competiciones europeas bajo la tutela de Helenio Herrera, con quien había coincido en 1953, cuando 'El Mago' se hace cargo del Deportivo y se evita un nuevo descenso en la jornada final.

El canterano deportivista Luis Suárez deja A Coruña en 1954 y se convierte en nuevo delantero del F.C. Barcelona
Luis Suárez con el F.C Barcelona
A finales de 1953, medio año después de que Herrera completase su corta estancia en A Coruña, Luis Suárez debuta en Primera División con el Deportivo a los 18 años de edad. Aquel primer partido de Luis Suárez en la élite del fútbol español se juega, como ocurrió en el caso de Arsenio, en el campo de Les Corts. Y nuevamente, el resultado es un 6-1 en contra. Pero la actuación del canterano de Monte Alto impresiona a Ladislao Kubala, que remarca su dominio absoluto del esférico y su precisión a la hora de golpear la bola.

El Fútbol Club Barcelona anuncia el fichaje de Dragoberto Moll y de Luis Suárez en marzo de 1954. La contratación del delantero coruñés resultó más barata que la firma del uruguayo Moll, uno de los miembros de la mencionada Orquesta Canaro.

Durante los años siguientes, Suárez logró numerosos títulos como jugador culé y, en 1960, recibió el único Balón de Oro que ha obtenido un jugador español hasta ahora. El crack herculino cosechó éxitos todavía mayores en los años 60 con el Inter de Milan entrenado por Helenio Herrera.




jueves, 15 de enero de 2015

Emoción hasta el final y primer subcampeonato de Liga

El Deportivo acabó en el segundo puesto la Liga 1949-50 en Primera. Los coruñeses llegaron a la jornada final con opciones de obtener el título después de una temporada espectacular en la que destacó su solidez defensiva

Acuña logró cuatro veces el trofeo Zamora como portero menos goleado de Primera División. La temporada 1949-50 disfrutó de ese honor y se proclamó subcampeón de Liga con el Deportivo
Acuña logra el trofeo Zamora en 1950
Los fabulosos resultados de la temporada 1949-50 sorprendieron a los aficionados más optimistas. El Dépor se mostró intratable en su estadio, donde no sufrió una sola derrota y se hizo grande ante los rivales más poderosos.

El presidente, Daniel Chaver, dispuso del famoso exdelantero argentino Alejandro Scopelli para el cargo de entrenador, en el que sería su único año como técnico del Deportivo. El sudamericano utilizaba el sistema WM, es decir, un once compuesto por tres defensas en línea, dos volantes, dos interiores, dos extremos y un delantero centro.

En Riazor, el club blanquiazul goleó por 3-0 tanto al Real Madrid como al F.C. Barcelona, venció al Atlético de Madrid dirigido por Helenio Herrera y le endosó una 'manita' al Valencia.

Aspirante al título en la jornada final

El Dépor llegó a la última jornada con un punto de desventaja con respecto al primer clasificado, el Atlético de Madrid, que por entonces contaba ya con tres ligas y había finalizado en segundo lugar los dos años anteriores.

El campeón se decidiría el 23 de abril. Los deportivistas tenían una cita en San Mamés, mientras los colchoneros recibía al otro candidato a liderar la clasificación: el Valencia C.F.

Los herculinos salieron a La Catedral con Acuña, que volvió a ser el portero menos batido y viajó a Brasil para disputar el Mundial; el canterano Ponte, un elegante y voluntarioso defensa que permaneció 12 temporadas en el club coruñés; Waldo Botana, un culleredense que jugó todos los minutos de aquella Liga; los veteranos Pedrito y Guimeráns, que ya habían participado en el primer ascenso del equipo; el interior izquierdo Juanete, un 'ex' del Real Madrid; el argentino Ponce y el noiés Dieste, que tuvieron pocas oportunidades de jugar aquel año; el extremo Tino, natural de San Pedro de Nós, y los sudamericanos Dragoberto Moll y Rafael Franco, que poseían un asombroso dominio del esférico. Es de justicia mencionar a otros miembros de la plantilla, como el goleador Marquínez o el medio de corte defensivo Cheché Martín, que había fichado por el Dépor tras su exilio.

El Athletic de Bilbao, por su parte, afrontó el encuentro con tres míticos futbolistas como Zarra (ganador del trofeo Pichichi aquella misma temporada), Gaínza e Iriondo, que formaron una memorable delantera durante aquella época junto con Panizo y Venancio. Otro nombre ilustre, el guardameta Lezama, defendía la portería local.

En los primeros compases, Rafael Franco adelantó a los gallegos en San Mamés. Todo se puso de cara durante unos minutos, pues el Valencia logró muy pronto una ventaja de un gol. El Deportivo amplió la diferencia gracias a un nuevo tanto del argentino Franco, pero el Athletic reaccionó en la segunda parte mientras los madrileños le daban la vuelta al marcador. Finalmente, los blanquiazules empataron a dos goles en Bilbao y el Atlético hizo lo propio al terminar 4-4 en el Metropolitano. Los colchoneros se convirtieron así en campeones de Liga y el Deportivo ocupó el segundo lugar en la tabla.

Pese a que la década de los '50 presenció la creación de la Orquesta Canaro, el fichaje de Pahíño y el descubrimiento de jóvenes talentos como Arsenio Iglesias, Luis Suárez y Amancio, el Deportivo no superó la 7ª posición en Primera hasta el surgimiento del Súper Dépor.




sábado, 15 de noviembre de 2014

Helenio Herrera y la hazaña de Balaídos

El 'mago' argentino llegó a la capital coruñesa en junio de 1953 para corregir la marcha del Deportivo en los últimos partidos de la liguilla de promoción que permitió a los blanquiazules continuar en Primera. La permanencia se confirmó tras una espectacular victoria en Vigo

Helenio Herrera desató el recelo y la polémica en A Coruña poco antes de que finalizase la temporada 1952-53. El argentino dirigía al Málaga y luchaba por mantener a los andaluces en Primera División. El Dépor, en una situación similar, condenó a los malagueños al descenso con una victoria por la mínima lograda en Riazor durante la penúltima jornada de Liga. Herrera, furioso e impotente, acusó a los herculinos de arreglar el empate conseguido la semana anterior en Oviedo. Quién podría esperar que el 'mago' recorrería La Marina a hombros de los deportivistas sólo un par de meses después.

Ocho partidos al límite

El Deportivo compitió contra otros cinco clubes en una liguilla final que funcionó, aquel año, como promoción por el ascenso y la permanencia. Los blanquiazules no marcaron ningún gol y lograron un único punto en las dos primeras jornadas. Faltaban ocho partidos para concluir la temporada y las sensaciones eran muy negativas. La apatía, el desorden, la falta de ritmo y una escasa convicción caracterizaban el juego del conjunto herculino.

La directiva pensó en tomar una decisión arriesgada para lograr un último arreón que condujese al milagro. Y el presidente, Rafael Salgado Torres, al frente del consejo de administración desde diciembre del año anterior, destituyó a Fernando Fariña y logró el fichaje de un entrenador con carisma.

Helenio Herrera, que ya había conquistado dos Ligas con el Atlético de Madrid, puso todo su empeño en salvar al club coruñés. Trabajador, metódico y vehemente, Herrera se reunió con los jugadores para conocer sus circunstancias personales y obtener el máximo rendimiento de cada uno de ellos. El 'mago' pidió sacrificio y rigurosidad en la rutina diaria y en la vida privada de los integrantes de la plantilla. Y sobre todo: insistió en la idea de que eran jugadores de Primera División.

Balaídos como reto final

Ganar o ganar. Esas eran las opciones del Deportivo en el partido que debía disputar en Vigo para cerrar la liguilla si deseaba permanecer en Primera. H.H. alineó a Acuña, Clemente, Rodolfo, Carlos, Zubieta, Tito Blanco, Corcuera, Oswaldo, Arsenio, Moll y Tino.

A las cinco en punto de la tarde, los jugadores del Celta esperaban sobre el terreno de juego a su eterno rival. Bajo el orballo que refrescaba aquel día de verano, los espectadores aguardaban con impaciencia el comienzo del choque. El timbre había sonado de manera insistente en el vestuario y, varios minutos después, el árbitro acudió en persona a llamar a los componentes del Deportivo. El pitido inicial sonó en torno a las cinco y veinte. Helenia Herrera había programado aquella demora para descentrar a la escuadra viguesa.

El encuentro se pone de cara desde el principio. Los visitantes realizan una demostración de intensidad, motivación y eficacia. Los goles de Corcuera, Oswaldo y Arsenio Iglesias sitúan el marcador en un prometedor 1-3 al descanso. Las tareas de orden y contención permiten mantener ese mismo resultado y celebrar el triunfo que garantizaba la continuidad de los coruñeses en la categoría de oro.

Helenio Herrera abandonó entonces el club blanquiazul, no sin antes participar en la fiesta que se había preparado en Coruña.


sábado, 16 de agosto de 2014

Pelé también reinó en Riazor

El Santos de Pelé y el Botafogo de Mané Garrincha disputaron a partido único el Teresa Herrera de 1959. 'O Rei' marcó un gol y su equipo se impuso por 4-1 a los blanquinegros

Pelé y Garrincha disputaron el trofeo Teresa Herrera con sus clubes en 1959
Los brasileños Pelé y Garrincha
Pelé tenía nueve años la noche en que vio llorar por primera vez a su padre. Brasil acababa de perder la final de la Copa del Mundo de 1950 en el estadio de Maracaná frente a la selección de Uruguay. Aquella decepción pasó a la historia del fútbol. Pero Edson Arantes do Nascimento, aquel niño humilde nacido en Minas Gerais, prefirió mirar al futuro y dijo: “No te preocupes, papá. ¡Yo ganaré el Mundial algún día!”.

La promesa se cumplió en Suecia ’58. El adolescente que portaba el número 10  de Brasil parecía capaz de todo. Pelé jugó la final y marcó dos goles para su selección, que derrotó por 5-2 a los anfitriones. Su club, el Santos, se convirtió poco a poco en un fenómeno mediático. Y la relación de Pelé con la prensa era siempre extraordinaria. 

La conducta habitual de Mané Garrincha era muy diferente. Alcohólico, rebelde y mujeriego, el rey del regate poseía una habilidad deslumbrante que le convertía en la otra gran estrella del fútbol mundial. Un malabarista del balón que brillaba dentro del campo; un calavera que se perdía entre las sombras de la noche fuera de él. Su indisciplina le apartó de la pugna por ser el mejor de la historia.

Los dos astros brasileños se midieron en Riazor el 21 de junio de 1959. XIV edición del trofeo Teresa Herrera de fútbol. Santos y Botafogo eran los invitados a disputar el título coruñés a partido único. La expectación trascendió las fronteras gallegas. La fiesta estaba asegurada y la gente invadió las calles aquella calurosa tarde de sol. 

40.000 privilegiados asistieron en directo al evento desde las gradas del recinto herculino. El Santos alineó de inicio a Carlos; Pavan, Mourão, Getúlio; Ramiro, Zito; Dorval, Jair, Alfonso, Pepe y Pelé. La formación del Botafogo estaba compuesta por Ernani; Thome, Nilton Santos; Borges, Airton, Chicão; Garrincha, Didí, Paulinho, Waldir y Zagallo. 

El entonces joven estadio de Riazor lucía especialmente ante los grandes eventos deportivos que tenían lugar en A Coruña, como los partidos decisivos para el Deportivo, el Teresa Herrera y algunas pruebas atléticas
Los aficionados abarrotaban Riazor en las grandes ocasiones

La exhibición técnica ofrecida por los jugadores de ambos conjuntos no estuvo exenta de acciones que acabaran en gol. Pelé protagonizó la primera; un defensor le derriba dentro del área a pocos minutos del final de la primera parte. 'O Rei' se disponía a chutar a portería en aquel momento, pero su compañero Pepe fue el encargado de transformar en gol el penalti señalado por el colegiado, Enrique Blanco Pérez, que había anulado un gol a Pelé por fuera de juego en los primeros compases del choque. 

El segundo tanto del Santos, logrado en el minuto 15 de la segunda mitad, supuso la confirmación de que había merecido la pena desplazarse al estadio coruñés para contemplar aquel gol de un futbolista destinado a grabar su nombre en la historia de este deporte. Pelé evita a varios rivales y deja a Ernani a media salida con un disparo cruzado que aumenta la ventaja del equipo santista en el marcador. 

El ritmo pausado que caracterizaba el juego de ambos equipos en aquella época no impedía disfrutar de la exquisitez y la belleza de algunos detalles que reflejaban la calidad de los brasileños.

El Botafogo, algo desdibujado a nivel ofensivo, trató de reaccionar sin ocasionar tanto peligro como el cuadro oponente. El tercer gol del Santos subió al marcador en el minuto 21 del segundo tiempo después de que Coutinho (que había sustituido a Alfonso) aprovechase una asistencia de Pepe. 

Mário Lobo Zagallo reduce la distancia tres minutos más tarde con un lanzamiento espectacular que no logra atajar el portero. Zagallo había sido compañero de Pelé en el Mundial celebrado el año anterior, volvió a compartir vestuario con él en Chile '62 (donde Brasil también se proclamó vencedor) y ocupó el cargo de seleccionador del mítico Brasil de 1970 que consiguió, en México, su tercera Copa del Mundo con Pelé todavía de titular. 

Pepe resuelve de nuevo con un potente remate para culminar la goleada del Santos, claro merecedor del trofeo y de los elogios de un público satisfecho que reconoció el talento mostrado sobre el césped de Riazor.

El galardón aún consistía en una copa a la antigua usanza que los paulistas recibieron mientras se oía una atronadora ovación. Los jugadores del Santos dieron dos vueltas al campo para saludar a la hinchada.

Pelé agradeció ante la prensa el apoyo recibido por parte de los aficionados y declaró que su rendimiento había sido el habitual a pesar del exceso de viajes. Garrincha, en cambio, admitió que no había encontrado su mejor versión durante el partido debido al agotamiento que sentía tras varios meses de competición.




martes, 15 de julio de 2014

Di Stéfano, deportivista por una tarde

Alfredo Di Stéfano aparece siempre en el cuarteto de grandes mitos de la historia del fútbol, junto con Pelé, Cruyff y Maradona. El hispano argentino disputó un partido como deportivista en mayo de 1955


Alfredo Di Stefano se vistió de deportivista durante un partido jugado en 1955 en Riazor para homenajear al jugador Julián Cuenca
Di Stéfano, agachado junto a Arsenio Iglesias, que sujeta a su derecha el balón

Alfredo Di Stéfano reforzó al Deportivo por una sola tarde. La 'Saeta Rubia' se vistió de blanquiazul para participar en el homenaje al centrocampista madrileño Julián Cuenca el 29 de mayo de 1955, tras haber completado su segunda temporada como jugador del Real Madrid, club con el que logró cinco Copas de Europa consecutivas a partir de entonces y con el que llegó a ganar ocho campeonatos de Liga.

En aquel partido participaron futbolistas importantes en la historia del club coruñés, como el guardameta Otero, el medio Lechuga y los delanteros Pahíño y Arsenio Iglesias. El rival fue el Vasco de Gama, que venció por 6-1 al conjunto herculino. Riazor acogió a 30.000 espectadores en aquella ocasión especial.

Más detalles:

El día que la Saeta se hizo gallega (La Voz de Galicia)

El día que Di Stéfano jugó en el Deportivo (Mundo Deportivo)


miércoles, 26 de marzo de 2014

Los "Canaro" y la goleada del siglo

La delantera conocida como Orquesta Canaro pasó a la historia del Deportivo por su juego combinativo y su gran eficacia en ataque. De sus pies surgió, en la temporada 1950-51, un registro todavía imbatido

Riazor nunca gritó tantos goles en tan pocos minutos. Ocurrió el 5 de noviembre de 1950. Todo el estadio cantaba al son de la Orquesta Canaro. Diez explosiones de júbilo indicaban la épica del momento. Fue un partido ante el Lleida que se convirtió en la mayor goleada del Deportivo en Primera División.

El club blanquiazul se había proclamado subcampeón de Liga el verano anterior. Dos históricos del cuadro herculino, Guimeráns y Maquínez, abandonaron la entidad, y los delanteros Oswaldo y Corcuera cruzaron el Atlántico para reforzar al equipo. Tino, Moll y Rafael Franco completaban un prometedor quinteto atacante.

Corcuera, Oswaldo, Franco, Moll y Tino formaban la Orquesta Canaro

Todos ellos eran sudamericanos, a excepción de Tino, natural de San Pedro de Nós, lo que motivó que el periodista Ponte Patiño, que había vivido en Buenos Aires, bautizase a estos cinco goleadores como la Orquesta Canaro en honor a una banda argentina de música.

El irregular comienzo de la temporada 1950-51 provocó cierto desánimo entre la hinchada, a pesar de un 4-1 endosado al Celta en Riazor. La euforia resurgió en la grada tras un 5-0 frente al Real Madrid y un 0-3 conseguido en Mestalla. La semana siguiente, el Lleida viajó a tierras gallegas y recibió, sobre el campo, un severo castigo.

La Orquesta Canaro acaparó el registro anotador de aquel encuentro. Los cinco protagonistas de la delantera coruñesa sumaron 9 goles en un partido que finalizó con un 10-1 favorable al equipo local.

Una temporada discreta

Tino, Franco, Oswaldo, Corcuera y Moll lideraron, por este orden, la tabla de realizadores del Deportivo. Los "Canaro" marcaron 56 de los 64 goles del equipo durante aquella temporada. Una media de casi dos por partido.

La Unió Esportiva Lleida acabó en el último lugar de la clasificación, con 134 goles encajados en sólo 30 jornadas, pero se vengó del Deportivo en la segunda vuelta del campeonato, al derrotarlo por la mínima en su campo.

De hecho, pese a la espectacularidad de algunos marcadores, lo justo es hablar de una campaña discreta. El Deportivo sufrió hasta la última jornada para evitar la promoción y acabó en el puesto 12 de 16. Lo más destacado, curiosamente, es que Juan Acuña consiguió su cuarto y último trofeo Zamora.