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martes, 16 de junio de 2015

El Karbo Deportivo, 'dream team' de A Coruña

El Deportivo presumió de una brillante sección femenina que devoró a sus rivales a principios de los años '80. Las cracks que formaban el Karbo situaron en lo más alto de este deporte el nombre de la capital herculina

Jugadoras del Karbo a principios de la década de 1980
Ramón Carrasco y Mari Carmen Borrego, un matrimonio que regentaba un centro de enseñanza en Os Mallos, fundó en 1968 un club que pasaría a la historia del deporte local. Ambos unieron las primeras letras de sus respectivos apellidos para dar nombre al Karbo Club de Fútbol, un equipo compuesto inicialmente por 20 mujeres que jugaron su primer partido durante unas fiestas celebradas en la ciudad y entrenaban un par de veces a la semana.

El proyecto creció gracias a la pasión futbolera de las chicas del Karbo. A principios de los años '80, la plantilla se integra en el Deportivo de La Coruña como sección femenina del club.

El Karbo vence en las dos primeras ediciones de la Copa Reina Sofía, disputadas en 1981 y 1982. La Real Federación Española de Fútbol otorga carácter oficial a este torneo, que pasa a conocerse como Campeonato de España hasta que, en 1988, coincidiendo con la creación de la Liga Femenina, adquiere el nombre de Copa de la Reina. Y cómo no, el Karbo Deportivo logró también la victoria en el torneo oficial más prestigioso a nivel estatal en 1983, 1984 y 1985.

La seguridad defensiva de Geli, el talante organizador de Inma, el olfato goleador de Lis Franco (hija del argentino Rafael Franco, subcampeón de Liga con el Deportivo y miembro de la 'Orquesta Canaro') y la habilidad de compañeras como Ana, Olga, Tedi, Encarna, Carmencita, Tigi y Robi, eran algunos de los motivos para disfrutar del juego de las cracks blanquiazules.

Las dificultades económicas provocaron la desaparición del Karbo precisamente en 1988, antes de que comenzase a disputarse la Liga femenina de fútbol. Los triunfos de aquel club, sin embargo, deben animarnos a recordar que, para mucha gente, una sección femenina del Real Club Deportivo significaría un sueño hecho realidad y, para todos, supondría un importante avance en el terreno social.


miércoles, 10 de junio de 2015

Una derrota inimaginable frustra el ascenso en 1983

El Dépor rozó el ascenso a Primera Divisón en plena travesía por el desierto: un empate en Riazor bastaba para lograr el objetivo en la jornada final. Un motivado Rayo Vallecano evitó la fiesta deportivista a pesar de que su puesto en la clasificación resutaba ya irrelevante

El diario Marca destacó en su portada lo cerca que estuvo el Deportivo de La Coruña de conseguir el ascenso a Primera Divisón en 1983 y el papel del Rayo Vallecano en aquel final de Liga
Marca destacó en portada la sorprendente derrota del Dépor
Arsenio Iglesias regresó en 1982 al Deportivo de La Coruña para dirigir al equipo con el reto de lograr un ascenso que se resistía desde hacía casi una década, cuando el club abandonó la máxima categoría por última vez hasta entonces, precisamente la temporada en que el zorro de Arteixo cerró su primera etapa como entrenador blanquiazul.

Arsenio debutó como técnico deportivista en 1971 y consiguió el ascenso a Primera División tras vencer al Rayo Vallecano en Riazor por un gol a cero. El equipo madrileño aspiraba también al ascenso aquella tarde de fiesta. La temporada 1982-1983 acababa de nuevo con un encuentro en A Coruña frente al club vallecano. El Rayo, en esta ocasión, no se jugaba nada. Al Dépor, en cambio, le bastaba el empate para subir de categoría.

La ciudad de cristal ansiaba celebrar una victoria y se percibía la ilusión en las calles. Un Estadio de Riazor remodelado para acoger el año anterior partidos del Mundial de fútbol recibió a 30.000 personas preparadas para estallar de alegría.

El nerviosismo local y la intensidad visitante tuvieron como resultado un empate a cero en el marcador tras la disputa de la primera parte. El Deportivo lograba provisionalmente el acceso a la División de Honor. La gran decepción se vivió en la segunda mitad. Un gol del Rayo en el minuto 47 aumenta la tensión en la escuadra gallega. Sólo cuatro minutos después, en los instantes en que el Deportivo buscaba la reacción, una jugada desafortanuda para los blanquiazules permitió que el conjunto madrileño anotase el segundo gol. Ballesta redujo la distancia a pocos minutos del final del encuentro, pero la inesperada derrota se confirmó ante el asombro de todos.

Aquel marcador produjo el clásico ruido que sigue a este tipo de casos: sospechas sobre el ofrecimiento de primas, recelo ante las polémicas decisiones del árbitro, anásilis de la actitud del equipo rival... Viejas historias que, en esta ocasión, afectaron a los seguidores de un club que no volvió a la primera categoría hasta junio de 1991.


domingo, 28 de septiembre de 2014

Un Riazor mundialista

El Estadio de Riazor fue una de las 17 sedes que albergaron encuentros correspondientes al Mundial de 1982. El feudo coruñés sufrió una remoledación que modificó considerablemente su aspecto

El Estadio Municipal de Riazor fue una de las sedes del Campeonato del Mundo que se celebró en España en 1982. Camerún, Perú y Polonia jugaron en el feudo deportivista.
El Estadio de Riazor, escenario de tres partido del Mundial '82

A Coruña acogió tres partidos de la fase de grupos durante el Campeonato del Mundo que se celebró en España en 1982. El Deportivo había conmemorado su 75 aniversario el año anterior, pero los blanquiazules continuaban la travesía por el desierto que finalizó en 1991, cuando el club coruñés volvió a Primera División tras 18 temporadas en otras categorías. Eran años grises, de ilusiones frustradas y fracasos de consecuencias impredecibles. Riazor merecía un evento distinto, un acontecimiento de máxima repercusión a nivel mundial.

El feudo herculino redujo su aforo a poco más de 28.000 localidades. Los vestuarios, las cabinas de prensa, las pistas de atletismo... Casi todo se reconstruyó y todo sufrió un lavado de cara.

Las selecciones de Perú y Camerún se encargaron de estrenar el nuevo Riazor mundialista la tarde del 15 de junio con un partido vibrante que acabó sin goles pese al fútbol dinámico y atrevido que desarrollaron los africanos, en cuya escuadra destacaba el guardameta N'Kono.



Camerún y Polonia registraron un nuevo empate a cero tres días más tarde. Los polacos, sin embargo, superaron con claridad a Perú en el único encuentro del Grupo A que no finalizó en tablas. La goleada del cuadro europeo cerró aquella aventura internacional del recinto deportivista.

Polonia lideró la clasificación tras la liguilla inicial, mientras que Italia, que disputó sus tres partidos Balaídos (la otra sede del Grupo A), ocupó el segundo puesto. El juego atractivo de los polacos no bastó para hacer frente más adelante a sus grandes rivales, pero logró una meritoria tercera posición. Italia se procamó campeona del mundo tras derrotar en la final a la República Federal de Alemania.



lunes, 16 de junio de 2014

El gol salvador de Vicente Celeiro

El Dépor llegó en una situación límite a la última jornada de la temporada 87-88. La imprescindible permanencia en Segunda División se logró después de que Vicente marcase un gol en el minuto 92 ante el Racing

Vicente Celeiro fue el autor del gol frente al Racing en el tiempo de descuento que supuso la permanencia del Deportivo en Segunda División tras la temporada 87-88
Fuente: La Voz de Galicia
22 de mayo de 1988. La preocupación, la ansiedad y la esperanza se daban cita aquella tarde en Riazor. Nerviosismo antes del partido y angustia hasta el minuto final. El Deportivo se jugaba la permanencia en Segunda y probablemente su salvación.

Antes de comenzar aquel campeonato, la plantilla tuvo que superar la trágica muerte del lateral Javier Sagarzazu, incorporado ese mismo verano y elegido mejor jugador del trofeo Teresa Herrera. Sagarzazu sufrió un derrame cerebral en el propio autocar del equipo durante un desplazamiento a Carral para disputar un encuentro amistoso.

El Deportivo comenzó la temporada 87-88 con Eusebio Ríos al frente del cuerpo técnico, pero Luis Rodríguez Vaz, que dirigía al Fabril, lo sustituyó en el banquillo después de las primeras jornadas.

De la mano de Vaz, debutaron en el primer equipo los hermanos González Pérez: Fran y José Ramón (este último, un año mayor, gozó de más protagonismo y fue titular en 27 ocasiones).

Y en febrero, una vez más, llegó Arsenio Iglesias. El Deportivo ocupaba el puesto 18 en la clasificación. Antepenúltima plaza. La misma posición en que se situaba antes de la jornada final. Un último domingo de emoción y sufrimiento. Los coruñeses debían vencer al Racing de Santander en su estadio y esperar pinchazos por parte de Hércules y Bilbao Athletic.

Los dos rivales por la permanencia perdieron sus respectivos partidos, pero el Deportivo no conseguía inaugurar su casillero a pesar de que dominaba el juego y disfrutaba de oportunidades muy claras de gol. El momento del delirio y la catarsis blanzuiazul no se vivió hasta el minuto 92: el vilalbés Vicente Celeiro (que también había debutado con Rodríguez Vaz siete años antes) recogió un envío de Hidalgo al borde del área pequeña y batió a Pedro Alba (cuyo sustituto era Paco Liaño) con un toque raso dirigido al palo del guardameta:



Euforia colectiva. Salvados y a remar... La situación de la entidad era muy complicada debido a la deuda existente. Para continuar con la lucha, Arsenio siguió ocupando el banquillo y un nuevo hombre se puso al frente de la administración del club: Augusto César Lendoiro.

Nadie sabe lo que hubiese ocurrido en el caso de no haber derrotado a los cántabros. Pero es un privilegio para cualquier deportivista haber saboreado las experiencias de los años siguientes.