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miércoles, 10 de junio de 2015

Una derrota inimaginable frustra el ascenso en 1983

El Dépor rozó el ascenso a Primera Divisón en plena travesía por el desierto: un empate en Riazor bastaba para lograr el objetivo en la jornada final. Un motivado Rayo Vallecano evitó la fiesta deportivista a pesar de que su puesto en la clasificación resutaba ya irrelevante

El diario Marca destacó en su portada lo cerca que estuvo el Deportivo de La Coruña de conseguir el ascenso a Primera Divisón en 1983 y el papel del Rayo Vallecano en aquel final de Liga
Marca destacó en portada la sorprendente derrota del Dépor
Arsenio Iglesias regresó en 1982 al Deportivo de La Coruña para dirigir al equipo con el reto de lograr un ascenso que se resistía desde hacía casi una década, cuando el club abandonó la máxima categoría por última vez hasta entonces, precisamente la temporada en que el zorro de Arteixo cerró su primera etapa como entrenador blanquiazul.

Arsenio debutó como técnico deportivista en 1971 y consiguió el ascenso a Primera División tras vencer al Rayo Vallecano en Riazor por un gol a cero. El equipo madrileño aspiraba también al ascenso aquella tarde de fiesta. La temporada 1982-1983 acababa de nuevo con un encuentro en A Coruña frente al club vallecano. El Rayo, en esta ocasión, no se jugaba nada. Al Dépor, en cambio, le bastaba el empate para subir de categoría.

La ciudad de cristal ansiaba celebrar una victoria y se percibía la ilusión en las calles. Un Estadio de Riazor remodelado para acoger el año anterior partidos del Mundial de fútbol recibió a 30.000 personas preparadas para estallar de alegría.

El nerviosismo local y la intensidad visitante tuvieron como resultado un empate a cero en el marcador tras la disputa de la primera parte. El Deportivo lograba provisionalmente el acceso a la División de Honor. La gran decepción se vivió en la segunda mitad. Un gol del Rayo en el minuto 47 aumenta la tensión en la escuadra gallega. Sólo cuatro minutos después, en los instantes en que el Deportivo buscaba la reacción, una jugada desafortanuda para los blanquiazules permitió que el conjunto madrileño anotase el segundo gol. Ballesta redujo la distancia a pocos minutos del final del encuentro, pero la inesperada derrota se confirmó ante el asombro de todos.

Aquel marcador produjo el clásico ruido que sigue a este tipo de casos: sospechas sobre el ofrecimiento de primas, recelo ante las polémicas decisiones del árbitro, anásilis de la actitud del equipo rival... Viejas historias que, en esta ocasión, afectaron a los seguidores de un club que no volvió a la primera categoría hasta junio de 1991.


miércoles, 14 de mayo de 2014

A once metros del título de Liga

La temporada 1993-94 pasará a la historia por el penalti que erró Djukic en el último minuto de la jornada final. El Dépor perdió el primer puesto esa noche, tras más de media Liga como líder de la clasificación

El serbio Miroslav Djukic lanzó el penalti frente al Valencia en la última jornada de la Liga 93-94. Una victoria habría significado el título. González, suplente habitual, atrapa el balón raso enviado por el defensa deportivistaEra el día de la ilusión y se convirtió en la noche del llanto. La ciudad se había engalanado como nunca para volcarse con el equipo que podía romper la hegemonía del 'Dream Team' de Johan Cruyff en la Liga. El sueño de superar a un todopoderoso contagiaba una simpatía especial en personas ajenas al Deportivo que, en muchos casos, mostraban poco interés en el fútbol. A Coruña disfrutó de aquel clima hace exactamente dos décadas, el 14 de mayo de 1994. Una noche de sábado en que el suspense precedió al gran desplome del humilde que rozaba el éxito.

El Súper Dépor, revelación del campeonato el año anterior, volvió a competir sin complejos y lideró la clasificación desde la jornada 14. La regularidad de los herculinos impresionaba a todos sus perseguidores, pero había que pelear hasta el final para mantener la ventaja que le separaba de los gigantes del fútbol. La dinámica de las últimas semanas de competición invitaba a mantener la prudencia: los de Arsenio debían ofrecer el máximo rendimiento para lograr cada victoria, mientras el Barcelona resolvía con claridad la mayoría de sus enfrentamientos.

Y el desenlace se conoció en la última página, donde estaba escrito que el Deportivo recibiría en Riazor al Valencia, que no se jugaba nada, y el Sevilla visitaría el Camp Nou con el objetivo de obtener un puesto que le permitiese disputar la Copa de la UEFA. El Barcelona estaba a sólo un punto de arrebatar la primera plaza a los blanquiazules. Esta es la previa del partido que se emitió en Telemadrid:



Los aficionados que llenaron Riazor festejaron con furia un gol que el Cholo Simeone marcó en el minuto 12 a casi 1.200 kilómetros del feudo deportivista. El Sevilla se adelantaba en el marcador. El Valencia, sin embargo, planteaba un partido muy intenso y al Deportivo le costaba llegar con claridad al área contraria. En la ciudad condal, mientras tanto, se vivía un choque mucho más abierto. Stoichkov empataba en el minuto 20. Todo seguía igual. Y un minuto antes del descanso, Suker adelantaba otra vez al Sevilla. La primera parte acababa con aquella prometedora situación, pero los coruñeses necesitaban ganar para asegurarse la obtención del título.

La reacción culé llegó en la segunda parte: Stoichkov, Romario y Laudrup perforaron la portería defendida por Unzué. Las malas noticias viajaban a Riazor a través de la radio: El Barcelona ganaba 5-2 y, con el gol average particular a favor, se situaba al frente de la tabla. Y el nerviosismo comenzó a agarrotar las piernas de los jugadores del Deportivo, que ponían todo el corazón sobre el campo pero apenas superaban a la defensa ché. La última oportunidad surgió en el minuto 89: una peligrosa internada del lateral Nando provocó una entrada a destiempo del valencianista Serer. El árbitro López Nieto señaló el punto de penalti.

Donato era el encargado de transformar en gol los lanzamientos desde los once metros. Pero el carioca había sido sustituido por Alfredo Santaelena unos minutos antes. Djukic, que esa temporada había tirado penaltis con distinta fortuna, colocó el balón en el punto fatídico. Así se narraba aquel momento en el Tiempo de Juego de la Cadena COPE:


La desolación invadió Riazor. La parada del guardameta González deshizo aquella fantasía romántica. Arsenio Iglesias se ganó los aplausos de los periodistas que recogieron sus comentarios en una rueda de prensa breve y honesta después del partido:



Y en la grada, entre lágrimas, algunos afirmaban con resignación que jamás se volvería a disfrutar de una ocasión como aquella. Pero el destino deparó una sopresa tras otra:

· La temporada siguiente, Valencia y Deportivo se vieron las caras en el Santiago Bernabéu para disputar la final de la Copa del Rey. Alfredo, el jugador que había sustituido a Donato en aquel partido decisivo de la temporada anterior, marcó el gol de la victoria para que los blanquiazules lograsen el primer título oficial de un club gallego. Arsenio se despedía del club con aquel prestigioso trofeo.

· Donato abrió el marcador en el Deportivo-Espanyol que cerraba la temporada 1999-2000 para los herculinos. El hispano-brasileño introdujo el balón en la potería en la Djukic había lanzado el penalti. La victoria final susupo, ahora sí, el título de Liga.

· Djukic formó parte de la plantilla del Valencia C.F. durante 6 temporadas después de haber militado otras 6 en el Deportivo.

· El ex valencianista Giner, titular en aquel partido jugado en mayo de 1994, reconoció en 2008 que su equipo recibió una "cuantiosa" prima por parte del Barcelona gracias al empate logrado.

Este es el resumen de las principales imágenes que dejó aquel final tan cruel como emocionante: