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jueves, 12 de marzo de 2015

El sube y baja de los años 60

Riazor se transformó en una montaña rusa de fuertes emociones durante la década de 1960. El Deportivo de La Coruña vivió siete cambios de categoría consecutivos que lo convirtieron en un club ascensor durante una época rica en detalles irrepetibles

Celebración del ascenso a Primera en 1962
Euforia y decepción sin descanso. Así transcurrieron los años 60 para los aficionados deportivistas desde que, en 1962, salieron a la calle para celebrar el deseado regreso a Primera por el que se había luchado durante un lustro en la categoría de plata.

El Deportivo se quedó sin su estrella, uno de los jugadores más prometedores de la Liga española: el herculino Amancio Amaro, que se incorporó al Real Madrid ese mismo verano.

El traspaso de Amancio pretendía ser una inversión, ya que el club blanquiazul ingresó una cifra récord en su historia particular por la venta del jugador formado en las filas del Victoria: 10 millones de pesetas y tres futbolistas merengues incluidos en la operación.

Un nuevo estímulo para la hinchada deportivista se experimentó ese mismo año, antes de iniciar el reto de hacer una buena campaña en Primera División. Riazor tenía el honor de recibir al ganador de las dos últimas ediciones de la Copa de Europa: un Benfica pletórico en el que sobresalía la figura de Eusebio disputó el Teresa Herrera. El Deportivo derrotó a los portugueses en un espectacular encuentro que sorprendió a propios y extraños.

Los blanquiazules se llevarían nuevamente el trofeo en los años 1964 y 1969. Todas estas victorias en el Teresa Herrera precedieron a un descenso de categoría. Así comenzó a fraguarse la leyenda negra que aún hoy persigue a este torneo: si club herculino levantaba el decano de los trofeos estivales, realizaba posteriormente una mala campaña.

El conjunto deportivista, en cambio, acabó en el primer puesto de la tabla en Segunda División las cuatro temporada en las que logró subir a la máxima categoría durante aquella década (1961-62, 1963-64, 1965-66 y 1967-68). El ascensor se detuvo en la planta de arriba en la temporada 1968-69, aunque los coruñeses perdieron nuevamente la categoría una temporada después.

El Deportivo es, a día de hoy, el club español que más veces ha logrado volver a Primera División solamente un año después de bajar a la categoría de plata.

Hombres de club y canteranos fugaces

La cantera coruñesa poseía un gran potencial. En 1963, además, el Fabril se convierte oficialmente en filial deportivista y comienza a vestir la camiseta blaquiazul del primer equipo. Algunos jugadores de la casa buscaron la gloria en otros lugares; otros prolongaron notablemente su estancia en la entidad.

Antonio Betancort y Benito Joanet fuero dos de los porteros más importantes de aquella época. El primero, traspasado al club blanquiazul como consecuencia de la venta de Amancio, cuajaba enormes tardes en las que hacía gala de su colocación y su buen despeje de puños. El equipo merengue lo recuperaría en 1966. Le sucedió en la meta Joanet, criado en la escuela del Espanyol de Barcelona.

En la defensa destacó el vigués José Domínguez Rial, que llegó rechazado por el Celta y disfrutó de cinco ascensos con el Deportivo antes de volver al club de su ciudad natal.

Jaime Blanco y Veloso pelean por recuperar un balón

Pero los futbolistas de corte ofensivo fueron, sin duda, los más llamativos y tal vez los más determinantes. Los atacantes Jaime Blanco (compañero de Amancio en el Victoria), situado como enlace y vestido siempre con las medias caídas, y el santiagués José Fidalgo Veloso, un oportunista delantero centro, también participaron en diversos ascensos. Ambos recalarían en el Real Madrid en 1966.

Con todo, el Deportivo ya disponía de otros dos canteranos de calidad. Se trataba de Pellicer, un punta veloz y habilidoso que firmó por el Barcelona en 1967 y ganó la Liga más adelante con el Valencia, y de Manuel Ríos Quintanilla, Manolete, que permaneció en el club blanquiazul hasta el año 1972, cuando recaló en el Valencia tras haber alcanzado la internacionalidad absoluta.

Beci, por su parte, debutó en la división de honor en 1968. El delantero, formado en la cantera local, permanecería varios años viculado al club coruñés.

Dejando los jugadores a un margen, y siendo conscientes de que no están (¡ni mucho menos!) todos los que son, cabe indicar que en los años 60 del siglo pasado se efectuaron las primeras retransmisiones en directo de RTVE desde el Estadio de Riazor. El feudo herculino sufrió un cambio muy trascendente con el  derribo de la antigua fachada en 1968, poco antes de la construcción del Palacio de los Deportes. Fue la década, además, en que Deportivo y Pontevedra disputaron derbis en Primera División, una historia que merece un capítulo aparte.





sábado, 4 de octubre de 2014

El primer ascenso del Deportivo

El Deportivo cumplió el sueño de ascender por primera vez a la División de Honor en la temporada 40-41, tras derrotar al Real Murcia en un partido de promoción jugado en Vallecas

Viejo campo de Vallecas
Ocurrió el 4 de mayo de 1941 en el antiguo campo de Vallecas. Deportivo de La Coruña (subcampeón en Segunda) y Murcia (colista de la máxima categoría) disputaban el partido de promoción que determinaba cuál de estos clubes jugaría la temporada siguiente en Primera. El club coruñés había competido en la división de plata desde la creación de la Liga y se encontraba a las puertas de conseguir un ascenso histórico.

Los blanquiazules habían jugado otra promoción un año antes contra el Celta de Vigo. El choque se celebró en Chamartín y concluyó con victoria de los vigueses por la mínima gracias a un tanto convertido en los instantes finales.

El recinto vallecano acogió esta nueva oportunidad de formar parte de los mejores. El conjunto gallego alineaó a un jovencísimo Juan Acuña como portero, un mito que no necesita presentación; en la defensa se situó la memorable pareja formada por Novo (un error suyo había propiciado el gol del Celta en la promoción anterior) y Pedrito, zaguero que llegó a ser internacional y que se caracterizaba por su intención de sacar el balón jugado y su costumbre de saltar al campo con un pañuelo blanco en la cabeza.

La media se completó con la presencia de Muntané, Molaza y Reboredo, destacando este último por sus pases en profundidad y su carácter combativo. Los atacantes serían Guimerans,  considerado por algunos como un “comodín” dentro del once durante su larga etapa en A Coruña; el diestro Breijo, que al igual que Guimerans era vigués de nacimiento; el veterano internacional Elícegui, conocido como 'el expreso de Irún', y los especialistas Chacho y Chao, todos ellos bajo la dirección del técnico Hilario Marrero.

Acuña, Novo, Pedrito, Muntané, Molaza, Reboredo, Guimerans, Breijo, Elícegui, Chacho y Chao, con Hilario Marrero de entrenador, derrotaron al Real Murcia en el campo de Vallecas y consiguieron el primer ascenso del Deportivo de La Coruña a Primera en la temporada 1940-41
Equipo del Deportivo que venció al Murcia en la promoción de 1941


El Murcia fue quien se puso por delante en el minuto 33 al batir a Acuña tras una buena internada por banda del extremo derecho, cuyo centro encontraría rematador en el segundo palo.

En la segunda mitad, la reacción de los blanquiazules era palpable y Chacho devolvió el empate al marcador cuando desvió al fondo de las mallas un buen centro de Breijo que Elícegui había dejado pasar. Corría el minuto 77, pero la igualdad se mantuvo hasta el fin del tiempo reglamentario, por lo que hubo de jugarse una prórroga.

A los 5 minutos de la reanudación, el atacante diestro Guimeráns enviaba al fondo de la red un potente chut que permitió a los deportivistas celebrar su primer ascenso.

Los jugadores abandonaron el campo a hombros y llegaron a A Coruña en un viejo autocar. La calles de la ciudad se llenaron de aficionados y los integrantes del equipo saludaron al público por primera vez desde el balcón del Palacio Municipal.

sábado, 10 de mayo de 2014

El primer Dépor de Arsenio

El Deportivo tenía el siempre difícil reto de ascender a Primera División en la temporada 1970-71. Arsenio se hizo por primera vez con el mando del cuerpo técnico después de tres meses de competición 

Arsenio Iglesias colgó las botas en 1965 y decidió probar suerte en los banquillos. Esa misma década comenzó a trabajar con la cantera del Deportivo. Pronto lideró al cuerpo técnico del Fabril. El 24 de diciembre de 1970 cumple 40 años y celebra la Nochebuena. Una semana después, celebra la Nochevieja y cumple su objetivo de convertirse en el primer entrenador del club coruñés.

Arsenio Iglesias entrena por primera vez al Deportivo de La Coruña en Segunda División durante la temporada 71-72 después de haber sido ténico del Fabril
Arsenio entrena al Deportivo en 1971

Arsenio sustituye a Roque Olsen como técnico del Deportivo con la intención de mantener al equipo entre los cuatro primeros clasificados de la Segunda División para lograr el ascenso. Quedaban 21 partidos de Liga y el Dépor de Arsenio empezó su andadura con un tropiezo en casa (empate a dos goles) frente al Racing de Ferrol. Era el 3 de enero de 1971.

La afición salió de Riazor desconcertada todavía por el cese inesperado del argentino Olsen y preocupada tras presenciar aquel partido bronco en el que hubo cuatro dos expulsados en cada equipo.

El Deportivo se mostró invulnerable en Riazor durante el resto del campeonato, pero llegó a la última jornada en la 5º posición de la tabla. Con el Betis consolidado en el liderato, cuatro equipos se disputaban las otras tres plazas que conducían a la categoría de oro. Y el Rayo Vallecano, empatado a puntos en el segundo puesto con el Burgos y el Córdoba, visitaba el estadio de Riazor. Última oportunidad para el Deportivo. Sólo valía ganar frente a un rival directísimo.

La expectación era máxima. 40.000 espectadores compartían la tensión en la grada. Arsenio Iglesias alineó de inicio a Seoane, Cholo, Luis, Bellod, Juanito, Cervera, Bordoy, Manolete, Beci, Loureda y Cortés.

En el minuto 6 de la primera parte, Beci remató de cabeza una falta botada por Cervera para estrenar el casillero. El júbilo se unió a la ansiedad y a la esperanza en el recinto deportivista. Los herculinos consiguieron defender el resultado; la victoria desplazaba al 5º lugar al Rayo Vallecano y aupaba al club coruñés a la zona de ascenso.

Aquel regreso a la división de honor se convirtió en la primera misión cumplida de las muchas en las que participó Arsenio. Le esperaban todo tipo de éxitos y fracasos en diferentes etapas. El mito avanzaba despacio para convertirse, muchos años después, en una figura eterna.